Cata Línea Aérea fue, a fines de los años ochenta, la primera empresa que implantó un sistema bastante parecido a lo que hoy llamamos low cost. La segunda fue LAPA, que llegó poco después, y motivó la quiebra de la precursora.
Primero fue CATA (Compañía Argentina de Trabajo Aéreo, con mayúsculas) SACIFeI, un taller aeronáutico fundado en 1957 por Roque Pugliese, un activo dirigente aerodeportivo que fue presidente de la Federación Argentina de Aeroclubes durante dieciocho años y Luis María Uboldi. Su primer Hangar estuvo en San Justo y también incursionó en la venta de aeronaves. En 1977 se trasladó a Morón, donde hizo una inversión muy importante para construir un taller de más de 12.000 m2 cubiertos, un banco de pruebas de motores y 8.800 de plataformas y accesos. Alguna vez dio trabajo a 280 personas.
La línea aérea
Con algunos Turbocommander 690B propios y una infraestructura técnica adecuada, Pugliese, a principios de los años ochenta creó Cata Línea Aérea (con mayúscula y minúsculas) que, promediando 1985 comenzó a operar la ruta Buenos Aires - Olavarría, con horarios fijos. El plan era sencillo, pero coherente: unir dos ciudades con potencial económico, relativamente cercanas (350 km) pero con problemas para la vinculación carretera. El objetivo eran los viajeros de negocios, por lo que se optó por ofrecer ida y vuelta en el día, dos veces por semana. Los pasajes no eran baratos (40 australes el tramo, unos 50 dólares) pero había viajeros dispuestos a pagarlos y poco después agregó vuelos a Coronel Suárez y Bolívar. Los Aerocommander a veces eran reemplazados por un IAI Arava, de la empresa.
En ese momento Aerolíneas Argentinas y Austral, ambas estatales, concentraban más de un 95% del mercado argentino y la tercera línea aérea era LADE. Las privadas eran Cata,LAPA y Seal, y las provinciales LAER, LAS y TAN.
Pugliese vislumbró la posibilidad de ofrecer servicios baratos con turbohélices en las rutas troncales que Aerolíneas Argentinas y Austral volaban con reactores. Para ello compró dos aviones Fairchild F-27J con 40/44 asientos. Eran máquinas muy viejas, construidas alrededor de 1960, pero parte del proyecto era aprovechar la capacidad de la empresa para su mantenimiento. Además de las facilidades de Morón, Cata construyó un gran hangar en Aeroparque. Cata empezó a volar en mayo de 1988 a Bariloche y Santa Rosa, (2 frecuencias semanales). Las empresas establecidas se opusieron fuertemente en las audiencias públicas convocadas para otorgar las rutas y hubo fuertes cruces entre Pugliese (un diestro para exponer sus ideas) y los abogados de Aerolíneas Argentinas y Austral, que sostuvieron –como siempre– que el mercado argentino era chico y débil, por lo que no admitía el ingreso de nuevos operadores y menos competencia en precios. Pugliese retrucó diciendo que si esto era así, la industria en su conjunto había fracasado, y no le faltaba razón.
En el otoño siguiente agregó servicios a Iguazú, con tarifas un 35% menores que las de jet. A diferencia de lo que hacían sus competidores, la publicidad de la empresa estaba basada en el precio, pero eran tiempos de altísima inflación, y los valores se modificaban permanentemente. Durante la crisis del invierno de 1989 Cata trató de mantener todas sus rutas y frecuencias, y fue la única línea aérea argentina que continuó aceptando el pago con tarjeta de crédito. En octubre comenzó a volar a Mar del Plata cinco veces por semana. Después de tres años de caída del volumen de pasajeros, en 1990 se privatizó Aerolíneas Argentinas, que se unió con Austral, en una nueva vuelta de tuerca en la tendencia monopólica de la industria. Cata siguió operando servicios troncales con aviones de hélice y tarifas reducidas, y fue agregando escalas (Puerto Madryn, Viedma, General Pico, Corrientes). Pero cuando LAPA, a mediados de 1993, comenzó a ofrecer tarifas bajas para servicios en jet en las rutas troncales, Cata quedó fuera del mercado, orientándose hacia los servicios de carga, fundamentalmente diarios, basada en Ezeiza y charters de todo tipo. En 1997, luego de la privatización de Aerochaco y su transformación fugaz en ALTA, Cata compró los dos FH-227 de la empresa chaqueña para reforzar su flota, pero los servicios se siguieron achicando. En estas circunstancias Pugliese trató de vender la compañía, a una empresa dominicana llamada APA, que decía tener inversores árabes y anunció grandes planes, que más que grandes parecían delirantes. El negocio se diluyó y lo único que quedó del paso de APA por el país fue el recuerdo de una fiesta a todo trapo que se hizo en Ezeiza el 31 de enero de 2001, y algunas historias pintorescas protagonizadas por prostitutas dominicanas. CATA SACIFI, el taller, se presentó en concurso preventivo en febrero de 2003. La línea aérea siguió funcionando, pero el 26 de octubre de 2003 un F-227 cayó poco después de despegar de Ezeiza, causando cinco muertes, lo que derivó en la suspensión total de la actividad. En 2005 el grupo Pesquera ICS Argentina SA, del empresario Ricardo Barbosa dijo haber comprado Cata Línea Aérea, y poco después la Secretaría de Transportes autorizó a Cata a operar numerosas rutas que había pedido en 2003, pero no tenía posibilidades de volar. Los aviones quedaron guardados en los grandes hangares de Morón y la quiebra fue declarada en marzo de 2008.
Su Flota estaba compuesta por:
-4 Fairchilds F-27J: LV-AZV, LV-RLB, LV-RBO, LV-AZW.
-2 Fairchild F-227B: LV-MGW, LV-MGV.
-1 Fokker F-27: T-42 (ex FAA) repuesto.
-1 IAI Arava. LV-OLS.
-5 Turbocomamnder AC-680L: LV-JLZ, LV-LRF, LV-JOJ, LV-LZS, LV-LMU.
-1 Piper PA-31 Navajo LV-LBB.
Fuente y agradecimiento: Arq. Pablo Luciano Potenze (fragmento).


